Tu forma de trabajar
Abrís el Cuaderno de las cinco sesiones anteriores y armás tres herramientas que funcionan solas — hablando, no llenando formularios. Las probás con trabajo real, se las pasás a otra persona, y escribís las reglas de tu equipo.
Con qué te vasTres flujos que funcionan, probados con trabajo real, y una página de reglas para tu equipo.
Queda en tu CuadernoTus tres flujos con ficha completa y el manual de operación de tu área.
Qué pasa en la sesión.
Nada arranca de cero: abrís el Cuaderno y ahí está todo lo que fuiste guardando desde el primer día.
El criterio de selección: una tarea sirve como flujo si se repite cada semana, entra siempre lo mismo, sale siempre igual, y se puede verificar en menos tiempo del que lleva hacerla a mano. Con eso elegís las tres.
Armar una herramienta es una conversación, no un formulario: le contás la tarea con tus palabras, te pregunta lo que le falta, propone la ficha y vos confirmás. Las dos primeras las armás acompañado; la tercera, solo.
Seis campos, y los dos últimos son los que lo convierten en herramienta: cómo sé que salió bien, y qué reviso siempre antes de que salga. Lo probás con un caso real de esta semana: un flujo se termina de armar la primera vez que lo usás en serio.
La prueba de traspaso: otra persona corre tu flujo sin que le expliques nada. Todo lo que estaba en tu cabeza y no en la ficha aparece de golpe.
El manual de operación en una página para llevarle a tu responsable, y el plan de los próximos treinta días: una tarea nueva por semana, agendada hoy.
Esta sesión es parte de la semana 2: Pensar mejor y armar tus herramientas.