Leer con Claude
Subís un PDF, un contrato, una planilla, la foto de una factura. Le preguntás al documento y exigís que te diga de dónde sacó cada dato. Y medís, con tus propios documentos, cuánto podés confiar.
Con qué te vasYa no leés cuarenta páginas para encontrar un dato — y sabés en qué se equivoca, porque lo comprobaste.
Queda en tu CuadernoTu biblioteca: los tres documentos que más manejás y las preguntas que siempre les hacés.
Paso 4. Arrastrá el contrato acá. No hace falta que lo leas: preguntale lo que necesitás saber.
Qué pasa en la sesión.
Subís un contrato de cuarenta páginas y le preguntás cuándo vence, qué penalidad tiene, quién firma. Te responde citando la cláusula y la página.
Sin cita, no es un dato. Toda respuesta sobre un documento tiene que decir de dónde salió; si no lo dice, se lo pedís. Es la regla que hace verificable todo lo demás.
El ejercicio que más vale del curso: elegís cinco datos que Claude sacó del documento y los buscás en el original. Contás cuántos estaban bien y dónde falló. Salís con tu propio número, no con una promesa nuestra.
Planillas: subís la planilla de ventas sin ordenar y le pedís qué cayó, qué crece y qué filas están rotas y te descuadran el reporte. Y aprendés la regla: lo que leyó se verifica, lo que calculó se rehace.
Fotos: una factura sacada de apuro con el celular. La lee y la pasa a tabla, y aprendés por qué los números de una foto se verifican siempre.
Comparar dos versiones de un contrato o un presupuesto: qué cambió, dónde, y cuál de esos cambios importa.
Esta sesión es parte de la semana 1: Perder el miedo y ganar velocidad.